La crisis se ha convertido en el principal tema de conversación de tertulias, ya sea la económica, la de valores o simplemente la del vecino, que de todo le gusta opinar al español.
Algunos se atreven a pronosticar y dar su razonamiento del porqué de la recesión y caída del consumo, si la crisis durará más o menos tiempo e incluso si existen claves para hacer pasar pronto sus consecuencias y sacar provecho de las oportunidades que ofrece, ya que estos visionarios no sólo las adivinan, sino que generosamente comparten sus brillantes ideas con quienes escuchan. Los peores son los que encuentran un micrófono público y de gran audiencia y nos mortifican con sus teorías. Éstos abundan.
Todos tenemos nuestras opiniones y está bien comentarlas en privado con amigos e incluso en público si hay quien quiere oírlas, pero debería haber más proporcionalidad entre este carácter público de la tribuna que se usa y la inteligencia de quienes participan o de quienes los contratan…. y véase esto como lo que es, mi crítica a algunas tertulias de TV y Radio. Por eso personalmente leo cada vez más prensa o blogs y elijo, con todo el detalle y cuidado del que soy capaz, a mis propios “gurús”. Y es ahí, en un blog, donde opino sin molestar a nadie que no quiera leer. Basta con no pinchar el link o si ya se ha hecho, con salirse…
Tratando de resumir, creo que la crisis se acentuó por un exceso de oferta en términos generales, (véase financiero apoyado en sectores importantes del consumo como vivienda y automoción), por una cada vez más débil clase política incapaz de prever para evitar un exceso de gasto, incapaz también de controlar la obtención de beneficios cada vez mayores por parte de agentes privados de distintos sectores, (siempre mejor preparados que los intervenidos y que durante años no reinvirtieron donde generaban), una falta de atención a sectores estratégicos y de futuro, la no adaptación a tiempo del ordenamiento jurídico en muchas materias y, en definitiva, por una abundancia de gasto y consumo basada en la financiación y sin equilibrio real con las necesidades del país. Esa falta de equilibrio también la veo en el rigor de las medidas que se están adoptando ahora, donde sólo se recorta y no hay apenas incentivos al consumo, especialmente en la desaparición tan drástica de financiación.
En la primera década del siglo en España no se preveía adecuadamente, pero ahora parece que muchos de los que entonces no eran capaces de hacerlo si han dado con las soluciones, y nos las quieren contar…!!
Pues bien, la crisis pasará seguro, y vendrán tiempos mejores que precederán a la siguiente crisis del tipo que sea, pero se hará mucho más rápido y eficazmente si se renuevan tanto las personas y políticos como las viejas ideas, se ajusta el modelo a la nueva realidad y se abandona ese enorme error que es no invertir más en educación y cultura y exigir a quienes quieran dedicarse a una profesión que lo requiera, demostrar y certificar dicha preparación, especialmente en el periodismo y en la política. Las tertulias, tan abundantes ahora, ganarían mucho, y nosotros también.
